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Colectivo Cabildo Inga

Manoy Santiago, Putumayo - Villavicencio, Meta, Colombia. 2005

Juan Cuatindioy, Jhon Cuatindioy, Juan Carlos Gaviria, Maritza Tandioy

La comunidad indígena inga de Villavicencio ha permanecido alrededor de 40 años en el municipio. Son originarios de Manoy Santiago en el Putumayo, territorio cuya raíz, según los miembros de la agrupación, es el Imperio Inca.

Durante su vida en el municipio de Villavicencio, los miembros de la comunidad practican la medicina tradicional y la actividad comercial de productos medicinales, y desde su organización comercial, establecieron el cabildo inga en 2005.

Los inga han conservado ciertas particularidades que los han diferenciado de otros grupos étnicos que habitan en la ciudad – la mayoría de la Orinoquía y la Amazonía – como el conocimiento de la medicina tradicional, la práctica espiritual del yagé y su carácter viajero que los hace transitar por varios territorios.

Sus actividades obligan su permanente regreso a los lugares de origen, en el Putumayo, desde donde traen sus hierbas medicinales, raíces, troncos, semillas y materiales para hacer artesanía y rituales, así como para limpieza de cuerpos para sacar el mal de ojo de los niños y para comercializar en la ciudad.

Los artistas, quienes también son médicos tradicionales, han empleado la técnica artesanal de chaquira para adentrarse con sus colores que, acompañados por las ramas, los bejucos, las raíces y los frascos de remedios, han construido un paisaje de carros de venta mágicos y fantásticos dentro del paisaje llanero de Villavicencio.

Suma pungu (Puerta hermosa)

Registro fotográfico: Pablo Rincón Díaz

Ficha técnica

SUMA PUNGU (Puerta hermosa)

Tejido en mostacilla; instalación con plantas medicinales

Tejido en mostacilla: 2,00 x 1,50 m

Carro con medicina: 1 m x 80 cm x 50 cm

2022

 

Sobre la obra

Suma pungu (Puerta hermosa)

Tejer, para el pueblo Inga, es una labor de transmisión de conocimiento. Es como una puerta que se abre y permite acceder a los conocimientos que trae la medicina ancestral, el yagé. El taita guía la ceremonia y traduce el mensaje que ha sido plasmado en la obra de arte. Las y los artistas hacen de la vida espiritual una obra de conocimiento geométrico matemático, dibujando figuras que contienen los mundos de los ancestros. 

Las plantas sagradas, como la madre tierra, guardan espíritus que las protegen y las cuidan. Cada espíritu es un maestro que guarda secretos, tanto como los animales, concebidos como seres de conocimientos. Se dice que los taitas poderosos se relacionaban con los animales hasta convertirse en estos; los animales son sabios cuidadores de la tierra, de los ríos y de las montañas.

El tigre es la fuerza espiritual que guía la propia medicina y marca el camino a la sabiduría. Las guacamayas son el pensamiento propio y familiar, la inteligencia y la búsqueda de los nuevos horizontes donde implementar cada conocimiento. Los ríos son la visión propia, donde se guardan las enseñanzas para los hijos, sosteniendo la existencia cultural y espiritual de los pueblos. Las montañas son el poder medicinal, que, como madres, guían al suma kausay, el buen vivir.

La Puerta hermosa del Colectivo Inga, nos invita a entrar en su territorio que, cuidado por los animales de poder espiritual, es el hogar donde surge todo. Con la inspiración del ritual yagé, estos médicos han tejido con magia, geometría y color el universo del mundo espiritual que los sostiene y los cuida. Las plantas sagradas del ritual son de su lugar de origen en el Putumayo, que visitan frecuentemente y al que le guardan un profundo afecto. Los productos de medicina y las plantas son también la fuente de sustento en su diario vivir. Como inquebrantables viajeros de la tierra y de los ríos, y sanadores de tradición, elaboraron esta Puerta hermosa como un gesto de amor a su lugar de origen, a la madre tierra.