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Eduardo Butrón Hodwalker

Magangué, Colombia. 1963

Artista visual nacido en Magangué, a orillas del río Magdalena, con una amplia experiencia como ambientalista y gestor cultural. Es precisamente esa mezcla entre anfibio y caribe lo que le permite apropiarse de esa simbología de la cultura ribereña, para generar una obra profunda y transgresora que nos mueve a pensar sobre el impacto que nuestros actos inconscientes causan en el medio ambiente. Para realizar sus obras, utiliza desechos que recoge del río y las ciénagas, dándole vida a sus creaciones con un alto contenido ecológico y pedagógico. Sus obras son una mixtura de salitre y tierra, hierro y plásticos reciclados, y madera y desechos orgánicos con los que combina diferentes técnicas para construir obras y acciones que revitalizan el paisaje urbano y rural resignificándolos en nuevas narrativas. El artista refleja con su obra la problemática social de su región, la crisis ambiental y busca hacer un llamado a la comunidad y a las autoridades sobre la responsabilidad que tenemos todos los actores sociales en la preservación del medio ambiente. Busca obligar con sutileza, pero con argumentos claros y directos, a reflexionar sobre la relación que tenemos con las cosas y la responsabilidad que conlleva vivir en un mundo verde-azul que se nos ha prestado para respetarlo, vivirlo y conservarlo.

Pisoteados

Registro fotográfico: Fausto Díaz Pasmiño

Ficha técnica

PISOTEADOS

Instalación con zapatos reciclados sacados del río Magdalena

4.50 x 5.50 m

2022

 

Sobre la obra

Esta instalación nace en el corazón mismo de la Mojana. Son zapatos desgastados, sacados del río Magdalena y que pertenecieron a pescadores, campesinos, soldados, mototaxistas, madres y niños. Enmarcan la historia de vida de estos seres anfibios que durante décadas han soportado los embates de la violencia, la corrupción, el abandono social y la pobreza. Expresan mejor que mil palabras un resentimiento arraigado en su interior, que ellos no pueden verbalizar, pero que va más allá de la razón.

Muchos de estos zapatos bajaron con la corriente, igual que los miles de cuerpos sin nombres que han encontrado en el lecho del río Magdalena su última morada. Éstos no son sólo un mero receptáculo para sus pies cansados de andar trochas inciertas, en realidad reflejan una profunda realidad existencial. El calzado como índice de pobreza y desigualdad social. Una metonimia de lo humano que parece decirnos que aquel que los juzgue, que se ponga en sus zapatos.

Sin embargo, en la región se identifican procesos ciudadanos de resistencia y esperanza, que son evidencia de las capacidades y fortalezas de un territorio que anhela vivir en paz. Y es que pese a ser una de las regiones más ricas del país, el sur de Bolívar y la Mojana Sucreña siguen siendo una de las regiones más pobres de Colombia.