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Héctor Zamora

Ciudad de México, México, 1974

Vive y trabaja en México. Su trabajo trasciende el espacio expositivo convencional, lo reinventa, redefine y genera fricción entre los roles comunes de lo público y privado, exterior e interior, orgánico y geométrico, salvaje y metódico, real e imaginario.

A partir de su pericia técnica y conocimiento de la arquitectura de estructuras ligeras, y un énfasis meticuloso en el proceso de conceptualización y construcción de cada pieza, cuestiona por medio de su trabajo los usos cotidianos de los materiales y las posibles funciones del espacio.

Su reflexión sobre los procesos arquitectónicos y urbanísticos se ha realizado mediante el uso de dos materiales básicos de construcción: la teja y el ladrillo. Zamora demuestra que el ladrillo no es una unidad indivisible y “natural”, sino una construcción susceptible de ser examinada y reorganizada como el artista lo desee. El material primigenio de construcción dispuesto de forma geométrica, deconstruido o reorganizado, sirve para establecer una relación nueva entre los fenómenos del caos y del control. 

Por medio de acciones determinadas, con frecuencia repetitivas, el artista provoca situaciones inesperadas y sorprendentes. Su trabajo involucra una participación activa del espectador, a quien invita a la reflexión por medio de la interacción con cada una de sus intervenciones. Como parte de sus proyectos recientes, realizó Strangler (2021) para la Triennial Bruges; Lattice Detour (2020), comisionado para la terraza del Met en Nueva York, y Uma Boa Ordem (2006-2019), instalada en los jardines de Casa Wabi (México).

Sobre deriva

Registro Fotográfico: Pablo Rincón Diaz

Ficha técnica

SOBRE DERIVA*

Intervención en espacio público

Dimensiones variables

2022

En colaboración con los areneros: Eliseo Torre, Humberto Montero, Luis Navarro, Jesús Caro, Felix Caro, Ferney Marmo, Alexander Moreno. 

En colaboración con los maestros albañiles: Donnys Martínez Guevara, Jhon Jairo Basa, Luis Alberto Guerra. 

Agradecimientos a los areneros y a los maestros albañiles. Agradecimientos especiales a Jacinto Rodríguez.

*Obra comisionada para el 46 Salón Nacional de Artistas del Ministerio de Cultura

Intervenciones en espacio Publico

Bosque de los areneros (Entre La Albarrada Cocosolo y San Miguel)

Los usos sociales del río Magdalena a lo largo de la historia han generado distintas consecuencias en su cauce, ya sea que se trate de extracciones de gran envergadura o de acciones de pequeña escala.  La sedimentación de sus aguas, propia de la juventud geológica del río, se incrementó dramáticamente desde el periodo colonial, con todas las actividades económicas que surgieron en su entorno y que se agudizó posteriormente por la navegación de los barcos de vapor que arrasaron con los bosques aledaños acelerando este proceso.  Fue tal el incremento de dichos sedimentos, como consecuencia de cada una de estas actividades económicas, que es innegable su contribución al dramático cambio de cauce que sufrió el río Magdalena en la ciudad de Mompox en el siglo XIX, lo que cambió drásticamente su historia hacia el futuro.

El proyecto Sobre deriva es el resultado de una aproximación poética a los sedimentos del río, que revisa inicialmente su papel en la formación de la isla de Mompox y que adicionalmente centra su atención en los materiales que se han usado para construir la ciudad allí erigida. Héctor Zamora también llama la atención sobre la manera en que el río Magdalena ha traído consigo el barro con el que se fabrican los ladrillos y la arena con la cual se han construido las viviendas, plazas y calzadas que dan forma a la ciudad.  La extracción de la arena y la creación de los ladrillos, son procesos materiales que llevan implícitas las extenuantes acciones humanas que muchas personas realizan diariamente con sus cuerpos para obtener un sustento económico que es enteramente precario. El trabajo de los areneros se extiende por la cuenca media y baja de río, en donde confluyen las distintas actividades humanas que ocurren desde la cuenca alta. Sin embargo, en Mompox se hace visible su precariedad económica y social, dado que su marginalidad es generada por el avance de la gentrificación de la ciudad, que demanda a su vez el fruto de su trabajo, porque sin ladrillos ni arena no avanzan las construcciones o remodelaciones.

El proyecto se basa en la articulación de las canoas de areneros (que soportan hasta dos toneladas de carga), los ladrillos, la arena y el cemento, con la arquitectura de tierra caliente que emplea muros calados. Estos muros aparecen en todo el espectro social de las construcciones arquitectónicas- ya sean antiguas o nuevas, humildes o suntuosas- cuando se trata de crear un intercambio entre el aire y la luz del interior y del exterior de manera segura. Sobre deriva se configura de varias piezas instaladas en torno al Bosque de los areneros -un espacio en vía de extinción en Mompox- en donde diferentes muros calados, emergen de las canoas hasta alcanzar una conexión con la escala del cuerpo de las personas que se aproximen a ellas. El uso de las canoas como sustento de estos muros lleva a pensar en la posibilidad de que estas arquitecturas primigenias se desplacen a otros lugares de la ciudad, a través de agua, en donde su rigidez aunada a la inestabilidad de la corriente amenazaría con destruirlas. De esa manera la obra nos puede llevar a recordar que esta población emergió de un río que también tiene el poder para hacerla desaparecer.  

 

Jaime Cerón Silva 

Director Artístico 46SNA