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Nicolás Wills

Bogotá, Colombia, 1986

Artista plástico egresado de la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda” en Ciudad de México y Magister en Artes Plásticas, Electrónicas y del Tiempo de la Universidad de Los Andes. Su trabajo, principalmente escultórico, explora la relación del ser humano con la naturaleza y, particularmente, con los animales. A partir del modelado en cerámica y su compaginación con objetos encontrados, busca revelar diferentes tensiones presentes entre la naturaleza y la industria, pero, más de fondo, el afán del ser humano por separarse de su propia animalidad. El trabajo, a veces cargado de humor, retoma imaginarios del cómic y los dibujos animados, pero también de los cuadros de cacería o la cerámica decorativa. Nicolás ha expuesto su trabajo en diferentes espacios principalmente entre México y Colombia, y actualmente tiene su taller de cerámica en Bogotá donde realiza su trabajo.

Se va el caimán, se va el caimán

Registro fotográfico: Camila Malaver Garzón

Ficha técnica

SE VA EL CAIMÁN, SE VA EL CAIMÁN

Cerámica y objeto encontrado

38 x 52 x 55 cm, 15 x 40 x 1,05 cm

2022

 

Sobre la obra

Se va el caimán, se va el caimán toma como principal referente el caimán del Magdalena y algunos relatos populares alrededor del mismo.  Este reptil, que alcanza hasta los siete metros de longitud, ha sido protagonista de numerosas leyendas y mitos como la del Hombre Caimán aparentemente originada en Plato, Magdalena (pero no exclusivamente). La leyenda cuenta la historia de una criatura híbrida, un ser con cabeza de humano y cuerpo de cocodrilo, que espiaba a las mujeres mientras se bañaban en el río y que, a causa de un conjuro, queda condenado a vivir en un limbo entre humano y animal. Este relato popular sirvió de inspiración para la popular cumbia El Caimán compuesta por José María Peñaranda en 1941 y que reconocemos por su hipnótico coro “se va el caimán, se va el caimán (etc.)”. El éxito de la canción de Peñaranda fue casi inmediato y su popularidad se expandió por toda Latinoamérica, España y eventualmente el mundo con sus múltiples versiones. Además, su cántico repetitivo se convirtió en una consigna política apropiada por movimientos sociales en contra de dictadores como Francisco Franco en España o Enrique Jiménez en Panamá, alentando, a ritmo de cumbia, su pronta salida del poder.

El proyecto entonces retoma la figura del caimán, sus mitologías, además de la canción de Peñaranda, para establecer una exploración abierta entre varios fenómenos: la acelerada desaparición de la fauna salvaje, el devenir animal y la despedida de un patriarca político encarnando por la figura del caimán (que además rima con Iván).